
Tres ejemplos por los cuales no soy muy aficionada a salir e interactuar con lo que se supone que se denomina "gente":
Año 1998, cumpleaños de 15 :Había caído con unas amigas al cumpleaños de 15 de una amiga de ellas a la cual no conocía, y del resto no conocía a nadie ni de vista, y eso que cursábamos en el mismo colegio.
me aburría,
no había alcohol,
lo único que escuchaba en ese entonces era grunge y ahí lo único que pasaban era cumbia.
Un pibe
mas feo que un cuco recién levantado de la siesta se me puso a hablar y yo lo escuchaba -puesto a que prefería escuchar su chamuyo antes que la cumbiancha- y luego de unas horas el hermano de mis amigas nos llevó a todos en auto para depositarnos a cada uno en nuestros hogares (el cuco también iba). Mi casa fue el primer destino.
Un par de días después mi padre, con cara de afligido, me notificó que tenía una carta en el buzón dirigida a mi nombre...sí
una carta, una epístola, en esos años nadie usaba el e-mail para comunicarse. Encima la había abierto y leído.
Se trataba de una hoja tamaño A4 que constaba de una asombrosa sanata de sandeces tipo "apenas te vi me enamoré, sos hermosa, te amo bla bla" y firmado..."El Cuco" (obviamente no se llamaba así, aunque hubiese sido coherente para advertir al mundo de su fealdad). Fuckin´shit, encima mis padres -a juzgar por sus caras- estaban maquinando seguramente con que yo andaba seduciendo sátiros por ahí (son las personas mas alarmistas que conozco).
A la semana, en clase de historia la profesora delante de todos mis compañeros me comunica que El Cuco era alumno suyo y le pidió que me dijera que estaba enamorado de mí (¿acaso se habrá pensado que su carta se la comió mi perro?). Mis compañeros se me cagaron de risa...y nunca mas asistí a una fiesta de 15
Año 2001, fiesta berreta de hippies sin sentido alguno:Con mi grupo de amigas de ese entonces siempre salíamos a donde a Lu se le cantaba, ya que nos daba cosa que fuese la única "soltera" de todas y no nos costaba nada dirigirnos hacia los lugares que frecuentaban sus especímenes favoritos (hippies olorosos en su mayoría).
El repertorio era siempre el mismo: Manu Chao y Kusturika...ok, es movediza la música, pero ¡horas y horas de lo mismo!, al rato todas nos sentábamos donde podíamos mientras Lu seguía bailando como enajenada tratando de levantarse un chongo. En eso se nos acercan unos flacos que hablaban raro tratando de establecer comunicación, eran
chilenos y la verdad que entiendo mas japonés que ese tipo de castellano...¿como diablos puede ser que exista una variante de nuestro idioma compuesto en un 80% por la letra "I"? "Holaiiiii como andaiiiii". Loco, supuestamente leen los mismos libros que acá, aprenden las mismas reglas gramaticales que acá, en la primaria escriben el mismo "eme-a-má" que nosotros y aun así veo que sus bocas emiten sonidos pero
no entramos en el mismo canal comunicacional, ¡me irritan!. Uno se me puso denso y le dije "flaco, disculpá pero no entiendo una mierda de tu idioma" ¡Para qué! Al tipo se le inyectaron los ojos en sangre, sacó su nacionalismo de adentro, infló el pecho y
comenzó a gritarme
"¡Nazi, nazi!" mientras me
señalaba con el dedo ante las miradas atónitas de todos los hippies. Con mis amigas le decíamos "shhhh callate" y mas le decíamos, mas se enloquecía "¡Discriminación! ¡Nazi!". Nos tuvimos que ir...
Fin de semana pasado, Salón Pueyrredón:Todo transcurría con normalidad, estábamos ahí con Caro y nos encontramos a un pibe que conocíamos. Bailamos, la música zafaba y yo ya me estaba percatando que
dos giles nos miraban (dicho sea de paso aseveré su nivel de idiotez a priori por el hecho de que ambos usaban lustrosísimos
mocasines con una vestimenta que no tenía nada que ver, en un lugar que no tenía nada que ver). El impulso sociabilístico y desinteresado de Caro la llevó de repente a entablar conversación con ellos y volvió lo mas feliz contándome que le habían dicho que mas que "una chica de provincia" parecía una "porteña agrandada"...así que cuando uno de ellos -que era flacucho con
cara de pajarraco- se me acercó a hablarme, le dije
Yo: -ahhh qué feo lo que dicen de mi amiga eh (tengo que aprender a no hablar con ningún desconocido, menos si usa mocasines)
Pajarón: -jaja nahhh (haciéndose el cheronca) lo que pasa es que cuando la gente de provincia viene a la capital empieza a actuar exageradamente (WTF????)
Yo: -chabón, yo también soy de provincia y te aseguro que la tienen mas clara que muchos giles de acá
Entendió el mensaje y se retiró, pero esto no termina acá...
Como una hora después me volvió a merodear y a hablarme mientras yo bailaba y no le daba pelota, hasta que empezó a contarme algo de la historia de
Irlanda y ahí paré la oreja porque no podía creer la sarta de falacias que contenía su relato digno de
folleto de San Patricio leído en plena borrachera (gracias, Juan), entonces lo corregí y quise instruirlo un poco sobre los acontecimientos de dicho país, pero no...de una manera muy parecida a mi relato anterior, el tipo se transformó en
Mr. Hyde y me gritó:
Pajarón: -¡¡¡¡¡Qué idiotaaaa que sos!!!!!!
Yo: (con cara de emoticón asombrado) -cheee, pará flaco, no me grites...
Pajarón: -ay, no te estoy gritando, mi amor (¿ehhhh? ¿mi amor?)
Yo: (con mi mejor cara de asco) -no soy tu amor, gil
Pajarón: -estúpida, sos preciosa pero sos tan ignorante que vos tampoco podrias ser mi amor, es mas, vos te enamorarías de mí (jaja, contate otro, papafrita)
Ahí tuve un estallido incontenible de sincera risa, le miraba la cara de plumífero furioso y trataba de relacionar semejante mamarracho con alguna idea de amor y me era imposible, lo cual me provocaba mas gracia. Con su soberbia derrotada, se retiró de escena pero yo ya estaba aburrida, era tarde y me quería ir por lo cual me acerqué a Caro para comunicárselo. Estaba haciendo sociales con el otro impresentable, el cual también se enojó al escuchar que nos estábamos por ir y se puso pesado. Y por detrás me apareció nuevamente el plumífero resentido diciéndome "tarada, estúpida" mientras yo trataba de conversar con mi amiga. A la misma vez que empujaba al idiota, Caro le dio una cachetada al otro idiota (le había dicho que antes de irse "la iba a partir contra el sillón") y nos fuimos.
A partir de ahora voy a llevar
gas pimienta para rociar al primer mamotreto que diga giladas y chau pichi, me hartaron...