PARANOIA A PEDAL
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lunes, 10 de agosto de 2009

La odisea continúa


¿Creían que el terror terminaba con una dolorosa extracción sin anestesia? Pues no, la cosa siguió así:
Esa noche y el día siguiente sucedieron con una aparente recuperación mediante antibióticos y analgésicos que calmaban un poco pero ni una milésima parte de lo suficiente, a lo cual se sumó unas líneas de fiebre que me llevaron a recurrir nuevamente al consultorio del terror para que alguien solucione o me explique o algo. Me atendió esta vez una odontóloga y efectivamente encontró infección porque según su criterio el dentista-carnicero tendría que haberme dado otra puntada más, pero sostenía que el hecho de que no me haya hecho mucho efecto la anestesia es algo raro pero que a veces pasa. Embebió una gasa en una solución amarillo fosforescente con gusto a diablos y la insertó bien adentro de mi encía, hasta el hueso -cosa que no me dolía pero me generaba una extraña molestia- y supuestamente dos días después debía volver para que me la cambie y santo remedio. Pero no.
Veinticuatro horas después amanecí con un dolor insoportable y sorda de un oído, corrí a mirarme al espejo y no solo la gasa se había salido sino que sobre mi encía asomaban huesos. Velozmente volví al lugar para que me reparen, me maten o para matarlos y ahí es cuando me topé con la recepcionista mas estúpida del mundo. "¿Huesos? ay nena, eso es imposible, deben ser encías duras". Maldigo que no podía hablar mucho ni tenía fuerzas como para pegarle una merecida piña a la vaca ojerosa bruta a la cual le estaban pagando un sueldo para llevarme a máximos niveles de irritación, lo único que pude hacer fue exhortarla a que inmediatamente me atienda alguien, cosa que hizo mirando para arriba como si yo estuviese loca.
Finalmente otra dentista me mira la boca y me dice lo más tranquila "ah si, tenés el maxilar expuesto" ah si, el cielo es azul, el pasto es verde y yo tengo el maxilar expuesto y la vida sigue con normalidad...casi lloro, pero me la banqué y me sometí a la solución. Nuevamente anestesia (que esta vez me hizo efecto lo mas bien...), apertura de las heridas semi cicatrizadas, carnicería y a limar el maxilar con el torno y una especie de mini-espátula, al son del "crac-crac" que hacían mis huesecitos al partirse.
Fui hacia mi casa con media cara hinchada como Quico mientras me chorreaba sangre y la gente me miraba con expresión bovina y decidí dirigirme a la guardia de un hospital para tener otra opinión y que de paso me dijeran si lo que me habían hecho era mala praxis o mala suerte. Me acompañó Juanito (que me acompañó en todo momento aunque haya dicho en el post anterior que no me dio bola, je) y nos clavamos como una hora en la guardia hasta que me atendieron y explayé todo mi relato con lujo de detalles para obtener el veredicto final: "Te hicieron bien las cosas, se te complicó la recuperación pero es normal que pase", lo cual me generó alivio por un lado aunque por otro lado tuve que despedirme de la idea de ganarle juicio al dentista y terminar conduciendo una ferrari con Oggi Junco de acompañante (y con media cara menos, onda mutante).
Hoy tengo dentista de nuevo y si bien sigue doliendo como el demonio al menos puedo consumir alimentos casi sólidos y en vez de tener en la boca un hoyo donde asoman huesos, tengo una baba viscosa que supongo que me está cicatrizando o algo.
También me pasó que comré pilas para la cámara en el supermercado chino y vinieron falladas, y el chino malo con campera de cuero no me las quería cambiar por nada del mundo como si por los seis pesos que me salieron, él pudiese comprarse arroz de por vida. De tanto insistirle me las cambió pero le dolió en lo mas recóndito de sus sentimientos -o lo que debe ser "sentimientos" para un chino malévolo-. Ahora cada vez que voy me mira de reojo, no vaya a ser que le afane un pan lactal.

martes, 4 de agosto de 2009

Premio a odisea del año


Hacía un tiempo me había hecho un tratamiento de conducto y debido a que mis muelas son una caca y mi inconsciente es tan hijo de puta que me hace chillar los dientes mientras duermo, se me infectó.
En un principio iba a ir al hospital de odontología, después de todo, ya he tenido dos extracciones antes y sabía que no era nada tan terrible y podría hacerlo en un lugar público perfectamente, pero me hinchó un poco las pelotas eso de andar esperando número para el diagnóstico, hacer cola desde la madrugada para turno y todo ese martirio burocrático totalmente al pedo (que estoy segura de que está hecho así a propósito por cuestiones de lucha de poderes, pero esa es sólo una teoría conspirativa mia que no viene al caso), así que un día paseando por mi barrio vi un centro de salud bucal y entré a ver qué onda. El ambiente era tan cálido y me atendieron tan bien que decidí sacar turno para realizarme la extracción al día siguiente. Después de todo soy la reina de Inglaterra y merezco trato como tal...Error.
Llegué, me acomodé en el hermoso consultorio blanco Ala con su sillón de dentista cool y luces bonitas y el simpátiquísimo señor dentista comenzó a aplicarme anestesia con la delicadeza de una princesa. Pasa un rato:
-¿Se te durmió?"
-No
Pasa otro rato:
-¿Ahora debés tener toda la boca dormidita no?
-Ehmm...no...
Pasan como 20 minutos:
-¿Y hora?
-apenitas, solo un poco (algo andaba mal)
Entonces el señor procedió a aplicarme mas anestesia, pasándose incluso de la cantidad correspondiente a mi peso y estatura. Al rato:
-Con esto ya debés andar mas que bien
agarró la pinza y procedió a forcejear, sentí cómo se aflojaba y elevaba unos milímetros hasta que ¡Arrrghhhhhhhhhh! el dolor físico mas grande del mundo imposible de imaginar para mi hasta ese momento invadió todo mi ser abruptamente. Anteriormente me he sacado muelas, me ha dolido y mucho, pero esto fue algo que no me alcanzan las palabras para describirlo, una milésima de segundo más que soportaba ese dolor y me desmayaba, esa era la sensación.
Lo peor fue que ese señor que me estaba abriendo las puertas del infierno, que había estudiado una carrera y tenía un consultorio todo lindo, que me había dejado hasta ese momento la mitad de mis raíces a la interperie, se puso pálido como Marilyn Manson y no sabía qué carajo hacer ante semejante situación.
-No sé qué hacer, si te pongo mas anestesia para terminar es muy peligroso porque ya te puse más de lo que puedo...te podría recetar un medicamento para que compres ahora así no se te inflama y te venís mañana de nuevo y probamos de nuevo con la anestesia...no entiendo por qué no te hace efecto...es la primera vez que pasa...-
Whatttttttttttttttttttttt?????????????? Hijo de remil putas culeadas por la Tota Santillán! ¡¿Me ibas a dejar que me vaya a mi casa con la mitad de las raíces de mi muela al aire, la puta que te parió?! ¡¿Encima para volver a aplicarme la anestesia como el culo al día siguiente?!
Empecé a tener palpitaciones, tuve mucho miedo...se me venían a la cabeza imágenes de la película "Saw" por momentos, la desesperación... Luego de insultar al incompetente tomé la única decisión que podía:
-Prefiero que me la saques sin anestesia antes que irme con las raíces al aire, me la banco-
Bueno, el resto de las tres horas que acontecieron posteriormente de hecho, fueron como "Saw" pero en la vida real. Una carnicería de dolor que me llevaba a largar terribles aullidos y dar patadas al aire mientras el incompetente sudaba la gota gorda. Prueben ustedes lectores ir a sacarse una muela sin anestesia y solo así comprenderán el martirio que pasé...
Tan fuckin´vulnerable me sentí que pedí que llamen a mi papá, definitivamente quebré y no solo físicamente. Yo que siempre me las arreglo para todo y minimizo mis problemas (ante los demás) me sentí super frágil y quería a mi mamá y mi papá, de los cuales solo mi papá podría venir porque estaba trabajando cerca. Me imaginé que podríamos comer helado juntos y que se quedara a cuidarme esa noche y me hiciera chistes malos como a veces suele hacer. Pero no.
Vino a buscarme, pero todo fastidiado, suspirando. Ni me miraba, se quería ir. Vino un rato a mi casa y se puso a criticar que el balcón estaba desordenado y que con ese desorden yo debía ser una infeliz. Prácticamente lo eché y no opuso resistencia, se hizo el desentendido y se marchó. Y estoy llorando re fuerte hace horas por eso, y porque me duele la herida también aunque haya tomado un montón de pastillas e incluso haya ido a la farmacia a que me pinchen el culo con un antiinflamatorio.
Encima el flaco con el que ando no me dio mucha bola al respecto y no sé que pensar así que pensaré mañana porque hoy estoy enloquecida en serio y encima con un dolor del diablo y dos traumas más gratis (el recuerdo del dolor infernal y el desprecio de mi padre...ahhh parece el título de una novela mexicana berreta).
Definitivamente el peor día del año y no sé si de mi vida...y aún no sé qué consecuencias acarreará.
Y olvidé mencionar que el señor de la farmacia que me pinchó el upite juro que lo disfrutaba y me daba palmaditas en la cola onda video porno.

domingo, 21 de junio de 2009

Mujer al borde...

Es realmente una cagada cuando te pasó una boludez hace un montón de años y en vez de descargarlo en el momento racionalizás todo, y la razón que la mayoría de las veces no sirve para un cuerno te dice "olvidate, no es importante" y sepultás esa cosa en una tumba del lóbulo frontal en vez de darte cuenta de que sos sensible y tenés derecho a sentir lo que sentiste.

Tiempo después, te pasa algo parecido y explotás para la mierda y fuera de contexto.

Y no sabés cómo cuerno arreglarlo.

A veces ser mina es una caca.
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