
- Sin importar a qué hora me duerma, cuando me quiero ir a dormir a algún vecino se le ocurre martillar una pared.
- El gato siempre se queda sin alimento balanceado los domingos a la mañana, día en el cual la veterinaria está cerrada y tengo que depender de si al chino del supermercado se le antoja abrir sus puertas o quedarse en su casa sudando con una camiseta blanca y gritándose cosas en chino con su mujer como si se estuviesen peleando, pero tengo la teoría de que simplemente los chinos hablan fuerte y en realidad se dicen cositas lindas todo el tiempo.
- Cuando tengo el celular prendido y con saldo no me llama nadie, cuando lo tengo apagado y sin saldo tengo 10 llamadas perdidas y me preocupo.
- Cuando adelgazo, por mas que sea un mísero kilo, mis senos se extinguen y parezco un hombre. Hace poco en la parada del bondi un cabeza me vino a preguntar algo y me dijo "ehh amigo..." Creo que cuando se dio cuenta de que soy mina le inspiré pena.
Cuando engordo, de la noche a la mañana paso a ser la Tetamanti pero la cara se me hace galleta también y me empiezo a parecer a Florencia Bertotti pero sin tanto rictus de imbécil de mierda.
- En el supermercado chino venden una prepizza casera riquísima por la módica suma de $1.20 (no, no fue en 1995, es aquí y ahora). Cuando quiero comprarla no hay más, cuando voy a comprar otra cosa, hay montañas de prepizzas.
- En cualquier ámbito, si hay una señora amargada que evidentemente hace tiempo que no recibe cariño masculino y yo justo aparezco en el mismo contexto -por más que haya 25 señoritas como yo en la misma salsa-, la señora en cuestión va a atacarme cual perro caniche toy que seguramente posee o desea poseer en su casa.
- Cada vez que le digo a un tipo por la calle "Disculpá, una pregunta..." me tira el chistecito típico: "Dos".
Hoy fui preparada con una estrategia calculada hacia un puesto de diarios y vengarme de estos señores que antes sus "Dos" nunca sé que decir, y ¿saben qué me contestaron?
"Disculpá, una pregunta..." (ya preparada para retrucar hábilmente)
"¿Para qué canal?"
Me cagaron.
- Cuando se rompe algo en la casa, otra cosa de la casa se rompe al instante. Es ley.
- Cuando estoy totalmente antisocial, sea la hora que sea y esté donde esté, a algún boludo de repente se le ocurre poner música y de la nada empieza a aparecer gente con botas altas y camisas blancas o rosadas y se ponen a bailar y entonces me tengo que esconder en un baño o algo.
- Cada vez que digo lo que pienso, de algún lado sale alguien que me quiere reprimir o hacer una discusión teórica como si estuviésemos en Grecia vestidos con sábanas y rodeados de filósofos pederastas que después les van a construir bustos de mármol en algún museo.